
Última actualización: 6 de agosto de 2026
Le escribiste por WhatsApp, Instagram o Facebook a un negocio y te contestó un asistente automático. Ese asistente es Charlo, una herramienta que el negocio contrató para atenderte. Esta página cuenta qué pasa con lo que escribiste.
El negocio es el dueño de tus datos, no nosotros. Charlo los procesa por encargo suyo y siguiendo sus instrucciones, igual que haría un empleado. Si querés reclamar algo sobre tus datos, podés hacerlo con cualquiera de los dos.
Se guarda sólo lo de esa lista. Es cerrada: si contás algo que no está ahí, no se guarda.
Nada sobre tu salud —enfermedades, medicamentos, diagnósticos, embarazo, discapacidad—, tu religión, tus ideas políticas, tu origen, tu orientación sexual, tus números de identificación, ni datos de tarjetas o cuentas bancarias. Tampoco la edad de tus hijos.
Con una aclaración, porque si no lo de arriba te quedaría prometiendo de más: la foto que mandás se guarda tal como la mandaste. Si en el comprobante sale tu número de cuenta o tu cédula, ahí está mientras la foto exista. Lo que sí hacemos es no copiarlo: cuando el asistente lee la imagen —o escucha tu nota de voz— para pasarle el dato al negocio, de la cuenta o la cédula deja solo los últimos cuatro dígitos. El monto, la referencia, la fecha y tu dirección sí quedan enteros: son los que le permiten al negocio confirmar que le pagaste y llevarte el pedido.
Las alergias y restricciones de comida son un caso aparte: si se las decís al asistente, viajan con ese pedido para que quien lo prepare las vea, y se van con él. No quedan guardadas como algo tuyo, y por eso te las van a volver a preguntar la próxima vez. Es a propósito: una alergia mal recordada es más peligrosa que preguntar de nuevo.
Los plazos se cuentan desde la última vez que apareció el dato, así que si seguís escribiendo no se vencen. Cuando se vencen, se borran solos.
No vendemos tus datos ni los usamos para publicidad de terceros.
Los servidores están en Estados Unidos (Oregon), así que tus datos salen de Costa Rica. Cuando el negocio o vos están en la Unión Europea, esa transferencia va cubierta por las cláusulas contractuales tipo que la Comisión Europea aprobó para eso.
Podés pedir ver lo que hay sobre vos, corregirlo, llevártelo, o que lo borren. Es gratis.
Por el mismo chat. Escribile al negocio "QUÉ SABEN DE MÍ" y te lo listamos. No hace falta que hables con nadie ni que expliques por qué.
Borrar son dos pasos. Escribí "BORRAR MIS DATOS"; te contestamos con lo que se va a ir, y confirmás con "SÍ BORRAR" dentro de los 15 minutos siguientes.
La confirmación existe porque el borrado no se puede deshacer y sí es la palabra más común de un chat: sin ella, una respuesta suelta en otra conversación te borraría todo. Si se te pasan los 15 minutos, el pedido vence y lo volvés a empezar.
Por correo. A soporte@charlo.io, o directamente al negocio. Contestamos en 30 días como máximo.
Si no te resolvemos, en Costa Rica podés acudir a la Agencia de Protección de Datos de los Habitantes (Prodhab), y en la Unión Europea a la autoridad de protección de datos de tu país.
Se borra la conversación entera, con sus imágenes, y todo lo que se sabía de vos.
De tus pedidos y reservas se borra lo que te identifica —nombre, teléfono, dirección, notas—, y queda el monto y la fecha en los libros del negocio. No hay forma de volver a armar quién fuiste a partir de eso.
A soporte@charlo.io. Si tu reclamo es sobre cómo el negocio usa tus datos y no sobre cómo funciona Charlo, te vamos a decir que hables con el negocio, que es quien decide.